Vías Pirineos de dificultad media, [escalada PD, AD, D (IIº/IVº, máx. Vº)]. Vivencias de montaña. Rincones desconocidos o escasamente divulgados. Y alguna que otra reflexión

domingo, 21 de junio de 2015

Infierno, Marmolera suroeste (Pondiellos)


marmolera suroeste: en rojo, la vía reseñada; en verde, descenso cara sur y en amarillo el itinerario aconsejable arista oeste

Me resisto a denominar como Picos del Infierno a la Quijada de Pondiellos, pero el uso mayoritario de esa designación obliga; por cierto, no está del todo clara su atribución al Conde Russell, aunque sí el origen galo del topónimo que ha terminado por imponerse. En cualquier caso, son célebres sus famosas “marmoleras”, bien visibles desde el entorno de Formigal; se trata, según Martínez de Pisón, de calizas eodevónicas pero al contacto con la mano se revelan algo diferentes de otras masas calcáreas similares, como las que integran la próxima Foratata o se dejan ver en la vecina Partacua. Ciertamente, estamos ante una roca que ha sufrido al menos parcialmente un proceso metamórfico: de ello dan fe algunos puntitos brillantes y una epidermis particular que, desde una perspectiva deportiva, aporta una adherencia excepcional, con la salvedad de algunas zonas lavadas y el extraño caso de algunas chapas diminutas muy resbaladizas, que bien podrían ocasionarnos algún que otro susto.

la Marmolera el día de la ascensión; la empresa no parece tan temible...
Justificada o no la apelación al mármol, esa enorme placa con apariencia de nieve vieja presenta unas llamativas franjas de tono oscuro que la cruzan en diagonal; la más alta de estas vertiginosas cornisas se estrella en la cresta cimera junto a la cumbre. Exactamente, eso: la cumbre, y no la cumbre central. Porque las montañas solo tienen una cima, ¿no?; el resto serán gendarmes, antecimas, puntas secundarias o como quiera que deseemos denominarlas. Secuela del insaciable apetito “tresmilero” tan de moda en la actualidad, es curioso cómo, sin movernos de casa, es posible incrementar día a día la lista de tres miles ascendidos, merced a la incorporación de nuevas cimas al club… 

...y aún menos desde más cerca, si bien la perspectiva es aquí engañosa
En fin, que tenemos una Marmolera bastante empinada (45º de media y más de 50º en algunos puntos), un señalado prestigio, derivado de la aprensión que a muchos senderistas merece el tránsito por la cresta cimera, y unas bandas que sugieren una vía evidente para alcanzar la codiciada cumbre, merced a la presumible continuidad de las presas. Tentador, ¿verdad? Añadiré que ni en la Marmolera oeste ni, creo recordar, tampoco en la que se desliza por la cara norte he observado esa costra superficial tan particular y adherente que caracteriza a la placa suroeste. Sin embargo, obviamente, la escasa dificultad presente en la vía no constituye el punto de interés, el cual reside en su belleza y, sobre todo, en la originalidad del trazado, sensiblemente aéreo por otra parte.

amanecer sobre la Foratata, desde la entrada al valle de Pondiellos
Sallent y la Selva del Pacino desde el valle de Pondiellos
la cabecera del valle, justo por debajo del desagüe de los ibones
una nueva perspectiva del valle
Así que, a principios de junio, lancé mi primer ataque a la Marmolera suroeste, sin demasiadas garantías de éxito, tanto por el lejano punto de partida, Sallent, como porque la probable dificultad de la ascensión podía fácilmente exceder de mis posibilidades. Lo cierto es que el valle de Pondiellos, que aún no había pisado, resultó bastante cómodo de recorrer, a excepción de los alrededores de Sallent, muy vestidos de vegetación y dotados de una maraña de sendas entrecortadas y defendidas por plantas espinosas; una más que confusa algarabía en la que tampoco es demasiado difícil mantener la dirección correcta. Me llevó cuatro horas y media alcanzar un punto, hacia los 2.600 metros, donde un nevero helado suficientemente erguido que defiende el acceso a los ibones de Pondiellos me aconsejó continuar por la roca, allí donde viene a morir la arista oeste que parte de la antecima occidental del Infierno. Craso error: de inmediato me vi envuelto en un caos de roca descompuesta, quizá no muy peligrosa pero sí extremadamente incómoda; perdí mucho tiempo y hube de abandonar la empresa sin conseguir siquiera una buena foto de los ibones durante el deshielo. Procede el relato de estas incidencias en cuanto a que el valle de Pondiellos desde Sallent sigue siendo el mejor punto de ataque para la cara oeste y suroeste del Infierno, con especial mención a cualquiera de las dos marmoleras de esta vertiente. El desnivel a vencer, en todo caso, es significativo, 1.800 metros; el retorno, forzado sobre la cresta oeste, compleja de recorrer íntegramente, hace recomendable bajar hasta los ibones por la vertiente meridional de la cresta.

la Marmolera oeste: aunque menos atractiva que la suroeste, quizá oponga mayor dificultad para su ascensión
la zona inferior de la Marmolera oeste...
...que la vía normal del Infierno desde Tebarray atraviesa por su borde superior
el fondo del valle de Pondiellos conserva nieve durante mucho tiempo
El nuevo asalto tuvo lugar el 19 de junio, en esta ocasión con partida del Balneario de Panticosa. Como aperitivo, tres horas y media hasta el collado de Pondiellos (2.812 metros). Desde allí, en caso de descender hasta la orilla del ibón superior, podría ganarse algo de tiempo sobre la alternativa de Sallent, pero mi obstinación en no perder unos metros de altura me indujo a trazar una incómoda media ladera sobre neveros todavía helados para los que no disponía de material adecuado. Aunque no se trata de terreno expuesto, un resbalón siempre puede deparar un disgusto; en definitiva, me llevó algo más de una horita suplementaria llegar al pie de la pared, a 2.800 metros. Por fortuna, el aspecto que me deparó la Marmolera suroeste fue reconfortante: no tan difícil. Cualquiera de las bandas de roca oscura semeja una vía factible hacia la cumbre: elegí la más elevada, también más directa y atractiva. Por el contrario el ataque frontal por el eje de la gran lámina parece menos aconsejable, ya que en cualquier momento pueden desaparecer las presas sobre unas placas muy lisas y suficientemente escarpadas como para implicar una seria contrariedad.

Debuta la ascensión por un terreno cómodo, en el que busco la entrada más complicada para examinar la adherencia de la roca: prueba superada. En adelante, prosigo sin dificultad, incluso ocasionalmente andando; nada superior al IIº; observo por debajo de mí un parabolt: alguien ha subido o intentado subir por el eje de la placa. Obviamente, no se trata de un anclaje de seguro establecido por una cordada (¿quién lleva un taladro entre el material?), sino de la preparación de una vía protegida.

el sol naciente saluda a las Argualas
la entrada al circo que forma la cara suroeste sobre los ibones de Pondiellos...
Durante la segunda mitad de la ascensión surge algún que otro paso un tanto más delicado, nunca superior al IIIº; quizá de forma esporádica en su límite superior y tal vez eludible, aunque en el estrecho margen que presta la veta tampoco hay mucho donde buscar. Casi ya en la cresta, la pendiente, que se había empinado sensiblemente, cede en su inclinación y la escalada se torna de nuevo muy fácil, pero la calidad de la roca, hasta ese momento excelente, empeora. Sin embargo, y aunque siempre es absolutamente esencial mantener la atención, la roca de la Marmolera brinda una confianza poco habitual en nuestro querido Pirineo.

...que permanecen aún helados bien entrado junio
En cuanto a una valoración global de la dificultad, podría señalar la de AD (algo difícil), en especial si tenemos en cuenta la peculiaridad de una escalada donde resulta fundamental la confianza en los pies y, por tanto, inadecuada para montañeros que no dispongan de una mínima experiencia. La Marmolera ofrece, contra lo que inicialmente había pensado, bastantes puntos donde establecer seguros, pero el avance en diagonal apunta al riesgo de caídas pendulares, tanto para el primero como, en especial, para el segundo de la cordada. Por supuesto, tal consideración tiene poco sentido en una excursión solitaria que, en mi caso, se prolongó durante casi diez horas.

mi objetivo, por fin a la vista
Para el descenso, si se proviene de Panticosa, conviene utilizar la corta cara sur. Aunque empinadísima e impresionante desde lo alto si se desconoce el itinerario, carece de dificultad y es muy rápida para alcanzar el collado de Pondiellos; sin embargo, si la vía está concurrida, es preciso prestar mucha atención a posibles desprendimientos de piedras. En este regreso es donde más tiempo se puede ganar respecto de la alternativa sallentina.

Garmo Negro y Algas, dominando la cuenca de los ibones 
los neveros al pie de la Marmolera semejan un agrietado glaciar
la cresta norte de la Quijada de Pondiellos, con su Aguja Bicolor
el Infierno desde el collado de Pondiellos. Por esta cara, junto al tubo sur, se desarrolla el descenso más directo
Cuando tracé este proyecto, busque en Internet alguna referencia. Incomprensiblemente, no encontré nada. Ni una línea. ¿Será posible que nadie haya subido por aquí? Arlaud anduvo por este rincón con su grupo de jóvenes, mencionando su ascensión al Pic de l’Enfer por la arista oeste, pero no parece muy probable que él u otros pireneístas de la época gloriosa escogiesen esta vía; por lo demás, como sugiere el parabolt que pude contemplar, no han de faltar protagonistas para la empresa. ¿Quizá alguien en la órbita del personal de los refugios próximos de Respomuso, Brachimaña o Casa de Piedra? ¿Algún miembro del GREIM? Lo ignoro. Lo único claro es que se trata de un silencioso pireneísta, alguien muy alejado del ideal de Beraldi, quien con tanto aprecio loaba al montañero capaz de escalar, sentir y… escribir.

esta vez se dejó acercar lo suficiente
Track: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=12814400