Vías Pirineos de dificultad media, [escalada PD, AD, D (IIº/IVº, máx. Vº)]. Vivencias de montaña. Rincones desconocidos o escasamente divulgados. Y alguna que otra reflexión

miércoles, 20 de julio de 2016

Ripera, cara sur. Tendenera.

vertiente sur del pico de Ripera o Mallo de las Blancas. Vía descrita.

La cara sur del pico de la Ripera o Mallo de las Blancas (2812 metros) es en extremo caótica, con un zócalo de bloques desprendidos, auténtico laberinto que podría resultar complicado de atravesar de no ser por unas amplias canales a la izquierda o un notable rosario de hitos (que conviene no perder) por el flanco oriental. Por encima, una zona ostensiblemente aérea aderezada por varias barreras y obstáculos entrelazados con canales de pedriza inestable y, por fin, una zona tumbada fácil de escalar hasta las últimas defensas, ya próximas a la cumbre.

Ripera desde el puerto de Yésero o del Sía
otra perspectiva del Ripera durante mi primer intento.
y, por fin, durante el ataque definitivo.
A finales de junio tuvo lugar mi primer intento por esta vertiente del Ripera, partiendo de Yésero. No tuve mí día, bajo de forma, por lo que me vi forzado a un abandono temprano; no, no estoy en mi mejor momento, pensé… pero poco más tarde, a mediados de julio, cuando por fin pude culminar la ascensión, esta me resultó también francamente dura. Quizá sea lo razonable, pues el desnivel acumulado ronda los dos mil metros y eso, a mis años, son muchos metros; sobre todo en una jornada de tórrida solana estival.

la cara sur desde muy cerquita. Las amplias canales de la izquierda son una alternativa viable al caos de bloques.
Ripera desde las laderas oeste del Tendenera, ¿o es Tendeñera?

Pero tornemos al primer intento. Asumido ya el abandono del proyecto inicial, quise tantear la vía normal, obvio camino para el regreso que requiere la superación de una chimenea, paso clave (IIIº) hacia los 2500 metros y, al parecer, difícil de descubrir, en especial en el sentido de bajada. El paso se encuentra en el extremo este de una terraza transversal, guarnecida por un nevero hasta bien avanzado el verano. Después de superar la barrera de bloques y lapiaz por el extremo oeste (la vía normal, señalada por hitos, atraviesa el mar de bloques por el este), accedí a una terraza dominada por una muralla algo más erguida, en realidad la famosa travesía horizontal que indican casi todas las reseñas y guías que conozco. Pero en ese momento no identifique el lugar, por lo que, a la vista de una vira ascendente en diagonal de derecha a izquierda, opté por aprovechar tal debilidad de la muralla. Es francamente accesible, máximo IIº… si llega. Se alcanza así un nevero importante, que enlaza con el pequeño circo superior entre el Ripera y el Tendenera, y del que lo separa un mínimo parapeto intermedio que esconde varios agujeros, alguno peligroso: el lugar bien puede presumir de ostentar un digno catálogo de sumideros, algunos de notable profundidad, que se pueden presentar disimulados por la nieve. Para el descenso opté por retornar prudentemente por el mismo camino, ignorando definitivamente la chimenea, que, insisto, puede llegar a ser difícil de localizar desde lo alto.

la terraza citada. La chimenea se encuentra más allá de la nieve
...y el paso alternativo; una vira herbosa en diagonal (máxino IIº)
el alto Sía desde la terraza en cuestión. En el centro, el cordal de Toronzué
Segundo intento: me encuentro bajo la vira diagonal descrita; una vez culminada, ataco la pared ligeramente hacia la izquierda. Trepada aérea pero fácil (máximo IIIº), mediante la cual accedo a la zona menos erguida de la vertiente. La progresión se hace aún más fácil, aunque comienzan a ser omnipresentes las terrazas y canales colmadas de pedreras inestables, por lo que intento mantenerme sobre el lomo central, el cual me garantiza mayor solidez. Ya muy arriba, huyendo de cualquier complicación, eludo la última barrera saliendo a la arista SE que aparenta gozar de buena roca. Y así es, en efecto. Los últimos metros son muy agradables de escalar y sin presentar ninguna dificultad reseñable. El pico de la Ripera me ha costado casi seis horas efectivas y me encuentro cansado, muy cansado. Sin embargo, sería una lástima no ascender también al pico de Tendenera: desde el collado que separa ambas cimas, basta poco más de media hora para ir y volver; ahora bien, sin mochila, que aguardará en el collado mi regreso: ciertamente, aprecio en lo que vale la agradable sensación de haberme quitado siete kilos de la espalda y eso que conservo la cámara fotográfica… indispensable, ¿verdad?

la cresta entre el Ripera y el Forato, desde la cima.
Forato os Diaples y Sabocos. Al fondo, Telera y la Partacua.
Ripera desde Tendenera; a la izquierda la interesante arista SE.
Ripera y su arista SE desde las proximidades del collado con Tendenera.

Tenía previsto descender de Tendenera por su arista SO, pero existe un abrupto escollo hacia los 2.700 metros; sé que es fácil, pero también se adivina engorroso y complicado para encontrar el paso correcto. Demasiado fatigado a estas alturas, mejor me limito a bajar por la vía normal y, ya puestos, siguiendo los hitos que me han de conducir hasta la famosa y escondida chimenea. Nunca difícil, le otorgaría más bien una dificultad de IIIº+, algo superior a la oficial, pero su tránsito es seguro. Tras ella, las marcas me introducen en la caótica maraña de bloques: el itinerario surca el lapiaz por impensables vericuetos. ¡Ay de quien se extravíe por aquí! Sin embargo, la travesía resulta divertida y estimulante, a pesar del cansancio y horas acumuladas. Más abajo solo espera la pradera y calor, mucho calor.

la arista SO de Tendenera. No tan fácil como aparenta a primera vista.

En conclusión, la pared sur del Ripera es un tanto decepcionante, escasamente problemática pero fastidiosa; los escasos metros de la arista SE que recorrí me parecieron mucho más interesantes; esta vía es muy recomendable, tanto más cuando el peor paso (IVº+) se encuentra al principio de la escalada. Por desgracia, creo que tardaré en volver por aquí.


el valle de Otal desde Tendenera.
al fondo,Vignemale; en primer plano Mallaruego, Ferreras, Espelunz..., dominando el cuello de Tendenera. 
el pico de Otal y Ordesa.

Por cierto, ¿Tendenera o Tendeñera? Desde el sur, en el valle de Broto, se conoce a este pico como Tendeñera; en el valle de Tena indican que somos los montañeros quienes hemos añadido la "ñ".

Trac ruta en wikiloc
http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=14073484