Vías Pirineos de dificultad media, [escalada PD, AD, D (IIº/IVº, máx. Vº)]. Vivencias de montaña. Rincones desconocidos o escasamente divulgados. Y alguna que otra reflexión
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jueves, 9 de abril de 2015

Canal Estrecha o del Cuarté (Partacua, Telera)

camino de la Rinconada de Lana Mayor; refugio con radioteléfono. Al fondo, Argualas
En el extremo occidental de la Sierra de la Partacua, sobre los manantiales del Goluso, se alzan la Pala d’os Rayos y Peña Retona. Ente ambas cumbres se desliza un angosto corredor conocido como Canal Estrecha —o del Cuarté, en memoria de su ensanchamiento central—. Es un corredor de moderada inclinación, que recibe muy pocas visitas por su alejamiento de cualquier punto accesible con vehículo, ya que en invierno la pista deviene intransitable incluso para aquellos privilegiados, vasallos de la comodidad, que dispongan de un todoterreno y de la correspondiente autorización para circular. Sin embargo, el aislamiento de la zona constituye un encantador aliciente que nos distancia del bullicio jaranero que invade Telera con prodigalidad: recién finalizada esta Semana Santa, dominada por un sol omnipresente, cualquier huella de presencia humana se desvanecía según me internaba en tan apartado rincón.

la Canal Estrecha ya muy avanzada la primavera
aquí, a la izquierda, se aprecia bien la falsa entrada 
nueva perspectiva del corredor; gran cornisa en la salida de la vía Anaconda
La Canal Estrecha presume de nieve dura y persistente que llega incluso a soportar los rigores estivales. Para acceder al final de la pista, cuando pierde su dirección hacia Poniente y dobla al Norte, precisaremos unas dos horas desde Lacuniacha y otra más suplementaria para encaramarnos al cono de deyección que se abre bajo el corredor (sí, ya sé que no soy muy rápido); cuando la ladera goza de buena innivación, conviene abandonar la pista un poco antes para trazar una media ladera ascendente; de otra forma, varias barreras pedregosas interrumpen la continuidad de la nieve obligando a penosos descalzados de crampones. Pero, de ser factible el recurso al alcorce en diagonal, arribaremos a la canal por su margen derecha, sin disponer de una visión previa de conjunto; es probable, en tal caso, colarnos por una falsa entrada que no lleva a ninguna parte; eso fue lo que aconteció en mi primer intento a este corredor y me consta que no he sido el único en tomar el camino erróneo. Aunque sería posible una travesía para recuperar la buena dirección, ello implica alguna maniobra de rápel y la consabida pérdida de tiempo, algo de lo que no se suele disponer durante el asalto a un objetivo tan apartado (que sí, que ya lo he dicho antes; soy lento, de caminar pausado). Además, durante la excursión me granjeé unas increíbles rozaduras en ambos talones que requirieron varias semanas para su recuperación, secuela ineludible de la bota rígida y, supongo, contribución también de los diez y ocho kilómetros de pista (ida y vuelta), ya que el desenlace de esta nueva visita se ha resuelto con idéntico epílogo: unos pies malparados.

en la zona baja, apenas superado el cono de deyección
Bien, ya he insistido en lo de la nieve dura: tantos días de anticiclón habían dejado el corredor con la consistencia de una piedra, pero la superficie irregular me permite una relativa comodidad para emplazar los crampones, que apenas arañan el hielo. Permanezco fiel a la técnica francesa “todas puntas”, lo que en estas condiciones y con una inclinación moderada que no rebasa los 40º es una bendición (sobre todo para mis gemelos); de hecho y aunque llevo un piolet auxiliar, no lo utilizaré durante el ascenso. La pendiente se incrementa insensiblemente hasta el Cuarté, donde cede un tanto, para recuperar su impulso posteriormente. Pero, ¿por dónde sigue?; si no supiéramos que existe, dudaríamos de la salida: está ahí, a la izquierda (¿por dónde si no?). El corredor se estrecha mucho, se empina y traza una diagonal hacia la derecha; después se arquea un poco más y, de inmediato, nuevo quiebro, esta vez en dirección contraria, apuntando hacia la salida, ya próxima. Realmente encajonado y sembrado de metralla que desprenden las rocas superiores, semeja muy complicado el descenso con esquís, pero hay quien presume de haberlo realizado; bien es cierto que en otras ocasiones he visto mucha más nieve.

el bloque que puso la palabra fin
Pero hoy no tardaré en enfrentarme a un bloque descarnado y tapizado de verglas. Apenas un par de metros. Ni tiene mal aspecto ni da la impresión de oponer mucha dificultad, pero ando muy justo de tiempo y me brinda una inmejorable excusa para dar la vuelta. Además, mis talones no se quejan ya: más bien aúllan; por otra parte, conviene señalar que es casi obligado el descenso por el propio corredor, ya que otra alternativa nos obligaría a un larguísimo rodeo hasta el ibón de Bucuesa, para retornar por la Canal del Ganado (de cualquier forma, la visita al bucólico entorno del ibón es muy seductora).

un poquito más de cerca
Ahora sí, con los dos piolet, de espaldas a la pendiente y clavando las puntas del par de herramientas, desciendo con rapidez y seguridad en una hora hasta el cono terminal. Solo que todavía restan ciento veinte ingratos minutos hasta Lacuniacha.

domingo, 11 de enero de 2015

Canal del Burro a Peña Blanca (Partacua, Telera)

Este año será recordado como un espectacular ejemplo de la carencia de nieves, al menos en lo que se refiere a mediados de enero, por culpa de un interminable anticiclón. El aspecto de la montaña por debajo de los 2.500 metros es verdaderamente lamentable, tan penoso que obliga a trazar planes adaptados a las circunstancias, a la espera de que torne la nieve.

la Canal del Burro, bajo Peña Blanca, en mayo. Quedaba entonces más nieve que en este enero desabrido 
la Corona del Mallo, O Campanal y Peña Telera, dos días después de Reyes
La Canal del Burro es, quizás, la más accesible de todas las que surcan la cara norte de la Partacua; es también la menos conocida (a excepción de alguna perla rara, como el Barranco Chiflotaires) y escasamente frecuentada, motivo más que suficiente para ganarse un hueco en este blog.

amanecer sobre la Partacua. De Peña Blanca a O Campanal.
La Canal no conduce a ningún objetivo concreto: se estrella bajo una mole de caliza blanca, desde donde se puede acceder a un collado justo al este de Peña Blanca “de abajo”. Su meta más inmediata sería esta cumbre, que algunos denominan Punta Queba, u otras cotas próximas como la Punta Cochaldo; no obstante, también constituye una apreciable alternativa para alcanzar Peña Blanca Alta y Corona del Mallo por su vertiente meridional, hasta culminar un interesante periplo y descender por la Canal de Cavechirizas.

Punta Cochaldo, a un paso.
No se trata de una verdadera canal, sino de una vaguada difusa, muy abierta, cuyo eje se sitúa precisamente en el punto de inflexión que describe la orientación general de la Partacua con la vertiente oriental de la Corona del Mallo. De lejos parece más difícil de lo que es; de cerca, su aspecto resulta engañosamente fácil, en especial la travesía de salida. En cualquier caso, la inclinación es siempre moderada; no creo que llegue a sobrepasar los 35 grados en ningún punto, por lo que exceptuando condiciones muy severas no opone dificultad reseñable. Tampoco tiene mucha exposición, salvo, tal vez, las rampas superiores que deben atravesarse en diagonal ascendente por encima de algunos pequeños cortados. Por cierto, cabe aquí indicar la posibilidad de una salida directa, hacia el oeste, bajo la mole de Peña Banca, pero los tres primeros metros pueden implicar cierto impedimento si la nieve no los cubre.

desde el collado, el valle de Tena a los pies. Al fondo, el Vignemale
Ha sido muy curiosa la experiencia que he vivido este comienzo de año en la Canal del Burro: los Reyes no han olvidado traer nieve, pero el viento se ha aplicado a disipar con suma virulencia el regalo: ¿acaso os habéis portado mal? Seguro que no; por eso la montaña brinda un escenario inusual en el que practicar un alpinismo excéntrico y técnicas domesticadas de dry-tooling, como, por ejemplo, evocar la vieja usanza de superar pendientes herbosas con la ayuda de los crampones. Y no, no es que en este caso hiciera falta recurrir a tales usos extremos, ¡qué va!, sino que fue la fórmula más cómoda para saltar de nevero a nevero sin descalzarme cada cuatro pasos. Por fortuna, toda la zona central de la Canal es de piso herboso, sin apenas piedra (vaya, puede que me libre de afilar los crampones antes de la próxima excursión).

el muro vertical que forma la cumbre, tras las terrazas que dominan un empinado escarpe
desde la cumbre, Peña Blanca Alta y Corona del Mallo;
 a la izquierda asoma Zarrambucho  (Cobacherizas, Cachivirizas, Cavichirizas... incluso ¡Clabicliriza!)...

y, más recientemente, Cavechirizas
Y es que, ya de lejos, la cosa pintaba fea en lo que a ascensión invernal se refiere. Muy fea. Sin embargo, aunque en mínimas cantidades, encontré de todo; desde el polvo más liviano al hielo vítreo transparente. De hecho, el habitualmente fácil acceso al collado estaba tapizado de pequeños neveros absolutamente helados entre bloques rocosos; pude pasar de roca en roca justo bajo la pared vertical de Peña Blanca utilizando como sólidas presas el borde rígido de las placas de hielo. En realidad, ningún problema. Tampoco hallé dificultad en el ataque final a la cima: se trata de superar un zócalo dislocado mediante una escalada elemental que conduce junto al muro de la cumbre, el cual se supera tranquilamente por la cresta. Poco más de diez minutos desde el collado. 

y, justo al fondo, el Moncayo. A la izquierda, la Peña Oroel; niebla en el valle del Ebro
el Gállego serpentea entre Biescas y Sabiñánigo, detrás de las lomas del Burrambalo
Y, de regreso, un espectáculo lamentablemente insólito: el vuelo de un quebrantahuesos curioso, sin duda preguntándose: ¿Qué se le habrá perdido a este tipo por aquí, sin un hueso a la vista que roer?


martes, 4 de noviembre de 2014

Pala Rayos, vertiente norte (Partacua, Telera)

Peña Retona y la Pala d'os Rayos
Será esta la crónica de varios desengaños, que me han llevado al abandono de otros tantos proyectos trazados sobre la vertiente norte de la Pala d'os Rayos, en el extremo occidental de la Partacua. Todo comenzó con una temprana visita invernal a la Canal Estrecha, que, por cierto, tampoco he tenido todavía ocasión de culminar.

Canal Estrecha o del Cuarté.
A la izquierda, falsa entrada, origen de muchas confusiones (también me pasó a mí)
Parece como si un insólito maleficio me acosara cuando intento abordar esta cumbre, cuya cara norte se exhibe audaz e inaccesible, tutelada por un imponente zócalo vertical. Fuera a causa de inoportunas incidencias o por otras razones de diversa índole, la retirada ha sido una constante en mis asaltos a la Pala Rayos, que solo he conseguido vencer en una ocasión mediante el recorrido de sus aristas occidental y oriental e, incluso, ello con alguna complicación más de las previstas. Sin embargo, las sucesivas renuncias me permitieron estudiar con detenimiento algunas líneas de ataque potenciales… ninguna de las cuales he conseguido llevar a feliz término.


De izquierda a derecha, el programa se inicia mediante una vía que aprovecha los primeros metros de la Canal Estrecha (itinerario azul), para abandonarla enseguida por su margen izquierda y ganar la cresta oeste por una escondida chimenea en diagonal (trazado verde en el croquis). Tal chimenea es muy evidente cuando el deshielo descubre la enhiesta cara nordeste de la Pala Rayos, pero se funde en la roca cuando la nieve desaparece por completo. Para alcanzar su pie bastaría con superar unos metros de rocas escarpadas aunque, en apariencia, fáciles. Sin embargo, un obstáculo precoz de esta vía se plantea ya en la propia Canal Estrecha, casi siempre cubierta por un nevero perenne. Tiene poca inclinación, por lo que, tal vez, se podría prescindir del piolet, mas nunca de los crampones aun en pleno estío; al precio de unos gramitos suplementarios en la mochila, quedaría resuelto este problema, con la ventaja de que las herramientas también harían factible un rápido —aunque tal vez imprudente— descenso por la Canal Estrecha. En todocaso, la salida de la chimenea contemplada desde la cresta oriental de la Pala Rayos es cualquier cosa menos estimulante. Y me temo que la ineludible pedriza descompuesta domine algo más que esta salida.

puede observarse en la pared de la derecha el corte oblicuo de la chimenea...
...y su inestable salida, poco acogedora
arista oriental de la Pala d'os Rayos
El segundo itinerario (naranja en el croquis) resulta algo más ambicioso. Obviamente, demasiado para mis aspiraciones, frustradas por una placa lisa casi a ras de suelo. A finales de la primavera, un nevero permitiría soslayar esta placa, tumbada pero muy lavada por la erosión. No obstante, la continuación parece muy aventurada y anticipa serios problemas, tanto debidos a la pésima calidad de la roca como a la accidentada y aérea cresta final.

aspecto general de la cara norte y de la entrada (nevero) a la vía propuesta
detalle de la entrada; placa lisa justo encima del nevero
y desde más cerca aún: la placa se apoya sobre un escueto muro (IVº)
perfil de la arista, engañosamente practicable.
itinerarios zona derecha de la pared
Situados ya en la zona derecha del zócalo, casi junto a la Canal del Ganado, se abre un colector que rasga la pared vertical (itinerario rojo) hasta la terraza intermedia. Se trata de una canal muy marcada con un pequeño tramo vertical presuntamente superable en oposición. Por desgracia, la roca está podrida, más de lo que cabe suponer, y esconde insidiosas trampas: solo he llegado a tantearla, pero, insospechadamente, me quedé con un trozo de piedra en la mano. Como alternativa, también se puede ascender por la Canal del Ganado (itinerario amarillo), aunque, en tal caso, es probable tropezar con idéntico inconveniente al de la Canal Estrecha, la persistencia de neveros que cubren todo su ancho; sin embargo, aquí existe la posibilidad de esquivar el problema: es factible trepar por las rocas fáciles de la margen izquierda, hasta que, justo antes de que un escarpe vertical cierre el paso, encontrar una cornisa ascendente que nos depositará cómodamente en la plataforma superior; sí, precisamente, en ese llano cubierto de excrementos que dan nombre a la Canal y que, también, le confieren un tufo inconfundible. Es de reseñar, por otra parte, que esta cornisa representa una opción muy interesante para el retorno de la cumbre, si bien en el sentido de descenso es menos evidente.

entrada a la chimenea
travesía Canal del Ganado a terraza intermedia; no por sencilla menos azarosa
la Canal del Ganado; a la derecha, primera canal, discurre la vía normal par alcanzar la arista oeste
La travesía desde la Canal a la terraza tampoco es muy estimulante: terreno escarpado sembrado de piedrecilla suelta. Al menos, la zona superior de la pared, por encima de zócalo y terraza, aparenta gozar de una roca aceptable. Para vencer su primer y más vertical escalón, puede intentarse la arista que delimita el centro de la pared (itinerario azul) o un canalillo central (rojo), el cual parece la solución más accesible. También podría optarse por seguir la chimenea inicial o la propia Canal del Ganado, pero no parecen discurrir por estos trazados tan desviados ya de la cumbre las vías más interesantes.

Pala d'os Rayos desde abajo...
...y desde arriba (Peña Retona)
En fin, los sucesivos chascos y frustraciones que he sufrido en esta pared devienen poco probable que profundice más en alguna de las opciones reseñadas, excepto la Canal Estrecha o del Cuarté, muy interesante en invierno. Cabe destacar que la Pala Rayos tampoco ofrece muchas concesiones para el retorno. Probablemente, caso de que la Canal Estrecha no sea practicable, la ruta mejor y más rápida pasa por un descenso directo al sur, para, seguidamente, circundar la cresta occidental hasta llegar a la Canal del Ganado, siempre un amplio rodeo en el que será inevitable recuperar algo de altura perdida en exceso, aunque no sea preciso bajar hasta el ibón de Bucuesa.

martes, 12 de marzo de 2013

Los corredores, ¿fáciles?, de Telera.


La vertiente norte de la Partacua en verano es impracticable y desoladora por lo que se refiere a sus corredores colmados de deslizante material de derrubio; únicamente la canal de Cavichirizas (Cobacherizas, Cachivirizas, Cavechirizas, Ca-no-sé-qué…) puede ser una referencia válida, como vía normal a Peña Telera; por el contrario, en invierno estos mismos corredores se transforman en una maravillosa e insoslayable invitación.



la Partacua: Corona del Mallo, Peña Parda y Peña Telera; más  a la derecha, Capulo, Tríptico y Pabellón

De todos ellos, los más accesibles teóricamente en el sector oriental de la Partacua serían la ya mencionada canal de Cavichirizas, la canal de Retos o de la Y, la de la Zeta y la de Pacines; en el sector occidental, la Canal del Burro. Claro que lo de fáciles solo puede citarse con permiso del estado del hielo o la nieve: en invierno, más que nunca, la montaña es la que establece las reglas. Y tales reglas, en forma de cornisa, pueden complicar notablemente incluso la conquista del más accesible de estos corredores, la canal de Cavichirizas. De todas formas, en muy escasas ocasiones supone esta cornisa un obstáculo serio; el problema de esta ruta reside en su prolongación natural, el famoso paso horizontal, bajo las paredes de Peña Parda, cuando el objetivo es Peña Telera. Se trata de un laaaarguísimo y expuesto paseo, muy peligroso en condiciones adversas que, cuando hay suerte, ofrece la opción de utilizar un nicho excavado a lo largo de toda la pared de Peña Parda a modo de rimaya. Aun así, todavía quedarían algunas rampas emocionantes; para descender de Telera, la mejor alternativa pasa por Peña Parda y su espolón sur, lo que impone un largo y fastidioso rodeo que, no obstante, suele ser más rápido que el paso horizontal. Al menos, eso es lo que pude constatar en el descenso de la Gran Diagonal, cuando coincidí con varias cordadas: quienes optaron por el paso horizontal llegaron a la Forca con bastante retraso (y tengo entendido que con el vello erizado). A partir del collado, lo habitual es descender sin cuerda.

salidas de los corredores María Luisa Aller y Maribel desde Cima Capullo.

 canal de Retos desde cima Capullo. Impresionante, ¿no?
Debajo de la rampa de salida aparece el gran bloque que alberrga el correspondiente nicho.

En cuanto a la canal de Retos o Doble Y, es un hermoso corredor que ya impone rampas bastante empinadas antes del estrechamiento donde propiamente se inicia. Tras unos metros paradójicamente no muy exigentes, llegamos debajo un gran nicho o caverna, formado por un enorme bloque ya en las proximidades de la salida. Un ataque frontal para alcanzar la cavidad exige la superación de un muro cuya inclinación ronda los 60º, si bien suele ser factible el asalto lateral, con lo que la pendiente cede hasta unos risueños 45º. El piso de la oquedad puede aparecer tapizado de verglas quebradizo; por encima, solo queda una amplia y monótona pala que no excede de 45º. Divisada desde Cima Capullo, la canal de Retos brinda un aspecto sobrecogedor; si esta fuera la única referencia, creo que nunca hubiera osado ascenderla.

estrechamiento de entrada a la canal de Retos

bajo el nicho

Para el retorno suelen utilizarse dos rápeles, el primero hasta el nicho y un segundo instalado sobre anclajes fijados en su bóveda. Este corredor, perfectamente válido por sí mismo, constituye también una alternativa aceptable para el descenso de Telera; en condiciones favorables podría prescindirse de la cuerda, pero, supuesto que no hemos ascendido por él, es difícil apreciar correctamente su estado desde arriba y aún menos la presencia de verglas en el nicho.

Punta Plana o Tríptico; a la izquierda, la canal de la Zeta; justo a su derecha, la Canal Ciega

Más que como ascenso, la canal de la Zeta supone un práctico descenso de otras vías de mayor compromiso de la Partacua. Con su trazado sinuoso y estrecho que hurta el abismo y una inclinación moderada, siempre inferior a los 45º, nos brinda una magnífica solución que solo impresiona cuando se divisa desde lo alto. Normalmente, no precisa rápel para el descenso; todo dependerá del estado del hielo en la zona superior. Una esbelta agujilla calcárea, delgada como un lápiz, puede servir como referencia para reconocer el punto exacto en el que desemboca esta canal. En el margen derecho pueden observarse varias instalaciones de rápel (cordinos y parabolt); también suele quedar muy claro cómo unos están muy altos, inalcanzables, y otros bajo el hielo. Por fortuna, las instalaciones en setas talladas en el hielo son rápidas (más de lo que parece), prácticas y seguras.

últimas rampas de la canal de la Zeta

los quiebros intermedios del corredor de la Zeta

salida derecha del corredor de la Zeta

doble salida de la canal de la Zeta; se puede apreciar la cornisa en la salida de la derecha, libre la otra


Cabe señalar que la canal de la Zeta presenta una atractiva salida en la margen izquierda; esta variante es corta e interesante, pero suele presentar una hermosa cornisa, tal y como puede apreciarse en la fotografía, en tanto que la salida habitual está libre de ella.

Pacines: debe abordarse por la margen derecha; abajo, las cascadas Silvia cierran la canal

en el centro, Pacines; es preciso abandonar el corredor a un tercio de la salida, bajo la pared vertical: flanqueo empinado

Por último, la canal de Pacines encierra una trampa insidiosa en cuyas redes caí hace años, cuando la recorrí en descenso sin conocimiento previo, por culpa de ciertas guías que no advertían acerca de la necesidad de abandonar la propia canal en su tercio superior, para tomar una vía accesoria en la margen derecha. Y es que algunos autores no parecen haber transitado por alguno de los itinerarios que describen. Merece la pena evocar la experiencia: emprendí la bajada por una rampa de 50º, legado de una antigua cornisa, aunque muy pronto el corredor se estabilizó en una cómoda pendiente de poco más de 40º. Tras un par de sustos en los que el corredor parecía estrangularse, las falsas alarmas devinieron en un problema real, casi ya en la base del corredor: efectivamente, este quedó cortado por las cascadas Silvia, un resalte vertical para el que no contaba con una cuerda suficientemente larga. Ante la perspectiva de remontar toda la canal, con el horario previsto desbordado y cuando el sol vaticinaba potenciales desprendimientos, busqué y encontré una escapatoria por la margen izquierda, por la que descendí encadenando tres cortos rápeles de siete u ocho metros. ¡Había estado a punto de emprender esta excursión sin cuerda! En caso de necesidad, debe buscarse esta salida justo encima de las cascadas Silvia, en el margen izquierdo del corredor. Es de advertir que, con suma frecuencia, una importante cornisa cierra la salida de la canal; no obstante, suele ser franqueable por el margen izquierdo.

el espléndido trazo de la Gran Diagonal, ascensión más que recomendable.

En cualquier caso, la vertiente norte de la Partacua no ofrece ninguna opción realmente fácil; en condiciones adversas, cualquiera de los itinerarios descritos puede convertirse en un episodio de muy incierto desenlace. Y, a pesar de su menor aliciente, la opción de descender por el mismo camino de ida, que ya conocemos, es una posibilidad que nunca debiéramos menospreciar.
Más alejadas y al margen de este comentario, quedan las también relativamente accesibles Canal Ancha, Canal Estrecha o del Cuarté y Canal del Ganado.

Consultar también La canal del Burro (al Este de la Corona del Mallo), en: 
http://rondapyrene.blogspot.com.es/2015/01/canal-del-burro-pena-blanca-partacua.html

En relación con el nombre de la Forca de Cavichirizas, es esta la denominación más plausible, de acuerdo con testimonios de personas originarias de Piedrafita; también podría ser Cavechirizas o, según alguna otra fuente, Clabicliriza (Ana María Escartín Santolaria, estudio toponimia tensina).


Según referencias recientes, los rápeles del la Canal de Retos o de la Y son de 50 metros.