Vías Pirineos de dificultad media, [escalada PD, AD, D (IIº/IVº, máx. Vº)]. Vivencias de montaña. Rincones desconocidos o escasamente divulgados. Y alguna que otra reflexión

martes, 12 de marzo de 2013

Los corredores, ¿fáciles?, de Telera.

La vertiente norte de la Partacua en verano es impracticable y desoladora por lo que se refiere a sus corredores colmados de deslizante material de derrubio; únicamente la canal de Cavichirizas (Cobacherizas, Cachivirizas, Cavechirizas, Ca-no-sé-qué…) puede ser una referencia válida, como vía normal a Peña Telera; por el contrario, en invierno estos mismos corredores se transforman en una maravillosa e insoslayable invitación.

la Partacua y Peña Telera
De todos ellos, los más accesibles teóricamente en el sector oriental de la Partacua serían la ya mencionada canal de Cavichirizas, la canal de Retos o de la Y, la de la Zeta y la de Pacines; en el sector occidental, la Canal del Burro. Claro que lo de fáciles solo puede citarse con permiso del estado del hielo o la nieve: en invierno, más que nunca, la montaña es la que establece las reglas. Y tales reglas, en forma de cornisa, pueden complicar notablemente incluso la conquista del más accesible de estos corredores, la canal de Cavichirizas. De todas formas, esto es poco frecuente; el problema de esta ruta reside en su prolongación natural, el famoso paso horizontal, bajo las paredes de Peña Parda, cuando el objetivo es Peña Telera. Se trata de un laaaarguísimo y expuesto paseo, muy peligroso en condiciones adversas que, cuando hay suerte, ofrece la opción de utilizar un nicho excavado a lo largo de toda la pared de Peña Parda a modo de rimaya. Aun así, todavía quedarían algunas rampas emocionantes; para descender de Telera, la mejor alternativa pasa por Peña Parda y su espolón sur, lo que impone un largo y fastidioso rodeo que, no obstante, suele ser más rápido que el paso horizontal. Al menos, eso es lo que pude constatar en el descenso de la Gran Diagonal, cuando coincidí con varias cordadas: las que optaron por el paso horizontal llegaron a la Forca con bastante retraso (y tengo entendido que con el vello erizado). 

 canal de Retos desde cima Capullo. Impresionante, ¿no?
En cuanto a la canal de Retos o Doble Y, es un hermoso corredor bastante empinado que impone un gran nicho o caverna, formado por un enorme bloque ya en las proximidades de la salida, como obstáculo más serio. Un ataque frontal para alcanzar la cavidad exige la superación de un muro cuya inclinación ronda los 60º, si bien suele ser factible el asalto lateral, con lo que los 60º se quedan en unos risueños 45º. El piso de la oquedad puede aparecer tapizado de verglas quebradizo; por encima, solo queda una amplia y monótona pala que no excede de 45º. Para el retorno suelen utilizarse dos rápeles, el primero hasta el nicho y un segundo instalado sobre anclajes fijados en su bóveda. Este corredor, perfectamente válido por sí mismo, constituye también una alternativa aceptable para el descenso de Telera. 

Punta Plana o Tríptico; a la izquierda, la canal de la Zeta
Más que como ascenso, la canal de la Zeta supone un práctico descenso de otras vías de mayor compromiso de la Partacua. Con su trazado sinuoso y estrecho que hurta el abismo y una inclinación moderada, siempre inferior a los 45º, nos brinda una magnífica solución que solo impresiona cuando se divisa desde lo alto. Normalmente, no precisa rápel para el descenso; todo dependerá del estado del hielo en la zona superior. Una esbelta agujilla calcárea, delgada como un lápiz, puede servir como referencia para reconocer el punto exacto en el que desemboca esta canal. En el margen derecho pueden observarse varias instalaciones de rápel (cordinos y parabolt); también suele quedar muy claro cómo unos están muy altos, inalcanzables, y otros bajo el hielo. Por fortuna, las instalaciones en setas talladas en el hielo son rápidas (más de lo que parece), prácticas y seguras.

Pacines: debe abordarse fuera del corredor, a la izquierda; abajo, las cascadas Silvia
Por último, la canal de Pacines encierra una trampa insidiosa en cuyas redes caí hace años, cuando la recorrí en descenso sin conocimiento previo, por culpa de ciertas guías que no advertían acerca de la necesidad de abandonar la propia canal en su tercio superior, para tomar una vía accesoria en la margen derecha. Y es que algunos autores no parecen haber transitado por alguno de los itinerarios que describen. Merece la pena evocar la experiencia: emprendí la bajada por una rampa de 50º, legado de una antigua cornisa, aunque muy pronto el corredor se estabilizó en una cómoda pendiente de poco más de 40º. Tras un par de sustos en los que el corredor parecía estrangularse, las falsas alarmas devinieron en un problema real, casi ya en la base del corredor: efectivamente, este quedó cortado por las cascadas Silvia, un resalte vertical para el que no contaba con una cuerda suficientemente larga. Ante la perspectiva de remontar toda la canal, con el horario previsto desbordado y cuando el sol vaticinaba potenciales desprendimientos, busqué y encontré una escapatoria por la margen izquierda, por la que descendí encadenando tres cortos rápeles de siete u ocho metros. ¡Había estado a punto de emprender esta excursión sin cuerda! En caso de necesidad, debe buscarse esta salida justo encima de las cascadas Silvia, en el margen izquierdo del corredor. Es de advertir que este corredor presenta con frecuencia una importante cornisa que suele ser franqueable por el margen izquierdo.

el espléndido trazo de la Gran Diagonal, ascensión más que recomendable.
En cualquier caso, la vertiente norte de la Partacua no ofrece ninguna opción realmente fácil; en condiciones adversas, cualquiera de los itinerarios descritos puede convertirse en un episodio de muy incierto desenlace. Y, a pesar de su menor aliciente, la opción de descender por el mismo camino de ida, que ya conocemos, es una posibilidad que nunca debiéramos menospreciar.

Consultar también La canal del Burro (al Este de la Corona del Mallo), en: 
http://rondapyrene.blogspot.com.es/2015/01/canal-del-burro-pena-blanca-partacua.html

En relación con el nombre de la Forca de Cavichirizas, es esta la denominación más plausible, de acuerdo con testimonios de personas originarias de Piedrafita; también podría ser Cavechirizas o, según alguna otra fuente, Clabicliriza (Ana María Escartín Santolaria).