Vías Pirineos de dificultad media, [escalada PD, AD, D (IIº/IVº, máx. Vº)]. Vivencias de montaña. Rincones desconocidos o escasamente divulgados. Y alguna que otra reflexión

viernes, 24 de mayo de 2013

Palas, cresta SE

Pues no; no tiene tres mil metros. ¿Y qué? Según los censos oficiales —entre los cuales tampoco suele existir demasiado acuerdo—, al Palas le faltan algo más de dos mil quinientos centímetros para formar parte del impertinente catálogo de los tres miles, pero, a estas alturas, ya ha quedado claro que no soy un devoto de tan afamada cota: aunque, como a todos, me gusta mirar hacia arriba para después contemplar el mundo desde lo más alto, también me apena que se ose relegar a bellísimas montañas a un segundo plano, por culpa de una apreciación poco juiciosa y basada en un metro que nada quiere saber de la seducción vertical. Conozco pocas cimas con tan hermosa estampa como la del Palas, cuando se divisa al pico desde los altos lagos de Arriel.

el Palas invernal desde Arrious
el Palas desde Arriel
el Palas desde Artouste, vertiente oeste
Excelente granito en general y atractivas vías de diversa dificultad: en el regular triángulo que delimita la cara sur del Palas, apoyada en dos vigorosos contrafuertes, podemos apreciar a la izquierda el perfil del interesante Pitón Von Martín (D) y, a la derecha, el de la arista sureste (BD), que asciende desde el puerto de Lavedan; entre ambas, la chimenea Ledormeur traza una diagonal por la que discurre la vía normal (PD). La arista sureste es un itinerario divertido, variado, que nunca apura y que nos brinda una excepcional oportunidad para iniciarse en el pireneísmo de cierta dificultad, ya que muchos de los obstáculos pueden eludirse o disfrutarse a voluntad. En esta cresta reina el tercer grado sin alcanzar nunca el cuarto, mediante una sucesión de breves pasos de todo tipo y condición, donde no falta alguna fisura y, sobre todo, una aérea bavaresa horizontal.

el perfil de la arista sureste
La escalada se inicia junto al puerto de Lavedan a través de una chimenea vertical en la vertiente española, no tan fácil como la pintan algunas reseñas, pero nunca difícil (IIIº). Ya solo queda seguir la cresta hasta que se desdibuja por un momento en la cara sur cuando esta ha perdido su verticalidad; desde este punto, la arista se yergue de nuevo, a la vez que, paradójicamente, se torna un tanto más fácil. En mi ascensión, hace ya algún tiempo, toda la zona superior estaba cubierta por la boira, por lo que me desvié a plena cara sur, la cual se encontraba limpia: dentro de esta variante, la dificultad técnica se mantiene en la misma tónica, tercer grado, reducido a pasos aislados; si fuera preciso, también es posible “esbarrar” hacia la vía normal para escapar de la montaña sin pisar la cima.

a la izquierda, el Pitón Von Martín; a la derecha la arista SE
Para el descenso, ha de atravesarse el couloir SO y seguir la cresta adornada por numerosos mojones; hacia los 2.800 metros habremos de tomar la chimenea Ledormeur que nos dejará ya en terreno practicable. Tanto en el corredor como en la chimenea abundan las piedras sueltas, muy a pesar del sólido granito característico del Pico.