Vías Pirineos de dificultad media, [escalada PD, AD, D (IIº/IVº, máx. Vº)]. Vivencias de montaña. Rincones desconocidos o escasamente divulgados. Y alguna que otra reflexión

jueves, 11 de abril de 2013

Vignemale, por la Canal de Cerbillona

Resulta algo incómodo atacar al Vignemale desde España, sobre todo desde que se restringiera el acceso mediante vehículos por la pista, a partir de San Nicolás de Bujaruelo, lo que tiene dos aspectos muy positivos: el respeto al medio ambiente y la invitación a pernoctar en plena naturaleza, al precio de cargar un poco más la mochila.

el Vignemale,  a finales de febrero de este año tan nivoso
Sea como fuere, la excursión se adivina larga; presumamos que nos encontramos en la cabecera del Ara, tras haber sobrepasado los barrancos de Ordiso, Espelunz y Batanes; precisamente, en la desembocadura de este último, confluyen varios arroyos en un bello marco fluvial: el único torrente que llega por la margen izquierda desciende del Vignemale, a través de la gran canal de Cerbillona, entre las cumbres del Clot de la Hount y el propio pico de Cerbillona. En tan idílico punto de reunión, ubicado algo por debajo de los dos mil cien metros, se asienta también una cabaña, escuálido refugio donde encontrar cobijo y desde donde admirar el gran embudo cuya desnivelación supera los mil metros.

Existe una vía indirecta, que elude el vigoroso trazado de la canal de Cerbillona y su glera más inestable, abordándola muy arriba por su margen derecho; se trata de un itinerario bastante salvaje, si bien desprovisto de dificultades técnicas, cuestión de las que, realmente, también está exenta, al menos en verano, la gran canal, inmenso tobogán que estimula el deseo de conquista cualquiera que sea el punto desde el que se divise y cuya pendiente media se aproxima a los 45º. Será preciso vencer la ladera herbosa inicial bajo el cuello que estrangula el corredor hacia los 2.300 metros; antes, también habremos de superar un escarpe perpendicular al corredor, a modo de estratos paralelos, que nos obligará a usar las manos; el mejor paso está hacia la derecha. Un rudo talud, de aspecto imponente, sirve de puerta al propio corredor: este obstáculo se supera también por la derecha, esta vez sin necesidad de trepar. Comienza aquí el vasto plano inclinado de pendiente casi uniforme que nos depositará en el amplio collado de Cerbillona, a 2.247 metros. No encontré en mi ascensión, hace algún tiempo, un piso excesivamente penoso, a pesar de la pésima fama que ostenta la canal; tampoco, debido a la inclinación, suele conservarse excesiva nieve en verano, ni se acumula en invierno, lo que, ante todo, sugiere un elevado riesgo de desprendimientos y avalanchas. Ya muy arriba, la pendiente se acentúa y aparecen algunos núcleos rocosos, cuya escalada puede calificarse de elemental. No existe ningún camino preciso, ni apreciaremos hitos que nos lo muestren. De hecho, cada excursionista tiende a trazar su variante en función del destino final: el propio collado, el pico de Cerbillona o el Clot de la Hount. Ahora, bien: resulta muy frustrante contemplar, cuando ya llevamos realizado un amplio trecho de la canal, lo pequeñitas que todavía se vislumbran las siluetas de algunos montañeros recortadas sobre el cielo en el collado de Cerbillona… 

a la izquierda la Gran Canal de Cerbillona; a la derecha las placas de Labaza
Situados en este collado, unos pocos minutos bastan para ascender al Pico de Cerbillona, a solo 45 metros por encima; tampoco el Clot de la Hount ofrece resistencia, aunque esta cumbre es un poco más escarpada. Sin embargo, no es tan accesible la continuación por la cresta hacia la Pique Longue. Desde el Clot, una pequeña chimenea helicoidal de unos tres metros puede constituir un obstáculo temible en presencia de hielo, lo que no suele ser el caso; seguidamente, aparece un par de pequeños gendarmes: el descenso del segundo puede resultar un poco delicado, aunque en sentido opuesto, al regreso, no opondrá resistencia. Cabe señalar así mismo, la alternativa de atacar la Pique Longue por el glaciar de Ossoue, desde el collado a través de la vía normal.

La excursión termina en casa, ¿no? Pues conviene tener muy presente la marcada inclinación del corredor en el descenso. Y si hay nieve helada que pueda facilitarlo, no olvidar que la autodetención puede ser complicada si tardamos en reaccionar. Demasiado tiempo sobre esta pendiente insidiosa tiende a relajar la prudencia. 

la Gran Canal entre el Clot de la Hount y el Cerbillona
Existe una hermosa alternativa a este descenso: bajar por la vía del Príncipe de la Moskowa, el itinerario legendario de la primera ascensión conocida al Vignemale, llevada a cabo por lady Lister el 7 de agosto de 1838. No obstante, esta ruta puede resultar difícil de encontrar y transcurre sobre un terreno de cabras confuso, por lo que no puede recomendarse a quien no se encuentre bien informado.