Vías Pirineos de dificultad media, [escalada PD, AD, D (IIº/IVº, máx. Vº)]. Vivencias de montaña. Rincones desconocidos o escasamente divulgados. Y alguna que otra reflexión

sábado, 8 de agosto de 2020

Arnales, del esplendor al ocaso.

Érase un tres mil con su antecima sur, también de tres mil metros. La fiebre de la altura propició más visitas de las que le hubieran correspondido por su empaque, efectuadas casi siempre por su más que dócil vía normal, desde el collado que separa a nuestro protagonista, el pico de Arnales, del más afamado pico del Infierno (antaño, Quijada de Pondiellos). Merced a que su antecima también gozaba del pasmoso apelativo tresmilero, muchos se aventuraban a reconocer la escueta y aérea sección que separa ambas puntas. Incluso no faltaron quienes se decidieron a atacar la, de por sí, interesante cresta que nace en el collado Sarrettes.


Pero, resulta que sucesivas mediciones despojaron a la antecima de su corona, con lo cual también se desvaneció gran parte de su aliciente; tampoco se libró del revés la cima principal, que perdió la cota 3006, luego la de los 3002 y recientemente aparece reflejada en los mapas del IGN con "solo" 2996 metros. Curiosamente, una punta irrelevante en la cresta vecina, sacralizada como “tres mil fantasma”, ha conseguido atraer muchos invitados. Sic trasit gloria mundi.
cresta oriental de Arnales, tramo intermedio.
Entretanto, ¿qué ha cambiado en la naturaleza? ¡Nada! Bueno, algo sí; se ha caído alguna que otra piedra, pues, desafortunadamente, el airoso espolón que nace en el collado Sarrettes y la gallarda cresta que lo escolta no se caracterizan por la solidez de la roca; detalle a tener muy en cuenta, mientras que la dificultad técnica es realmente baja... aunque, quizá no tanto como lo pregonan ciertas reseñas. Puedo admitir la valoración de PD+, en tanto que apenas si se tropieza con algún que otro metro de IIIº, pero la exposición, el carácter aéreo de gran parte del recorrido y la calidad mediocre de la roca entran en franca contradicción con un nivel de dificultad inferior. Por más que tales circunstancias no se debieran tener en cuenta a la hora de valorar la dificultad, he de señalar que será frecuente realizar pasos de mayor complejidad técnica si deseamos resolverlos con seguridad. Por supuesto, nada nos librará de tantear cada presa y cada apoyo.ibones de Pondiellos.

vista de la primera sección de la cresta, hasta la antecima.

perfil íntegro de la cresta.

Desde el collado Sarrettes se ataca directamente el espolón, que pronto decae momnetáneamente en su impulso vertical para, enseguida, tornar a erguirse notablemente y oponer un corto muro, tan erecto como obligado, creo. Más arriba todo se vuelve más fácil, aunque siempre en un terreno muy exigente en cuanto a la atención requerida. Sucesivos resaltes, alguna pequeña brecha, casi siempre por el filo de la cresta y un torreón final, en esta ocasión de buena roca, hasta la antecima sur, la cual desprende una marcada arista en dirección sureste. La cresta hasta la cima principal es sinuosa y recortada, pero no presenta ningún obstáculo digno de reseñar. En total, supone en torno a una hora de escalada.
De la cima se desprende otra más que interesante cresta, a lomos de la cuenca de Bachimaña, que desciende hasta el mismísimo ibón de Arnales. Tan solo he recorrido su tramo central; se trata de un largo itinerario que presenta varios pasos de aspecto conflictivo junto a holgados tramos aparentemente muy pasaderos. Sea como fuere, este cresterío junto con el reseñado suponen dos vías de elevado interés para justificar una ascensión que únicamente desde el Infierno semeja de escaso provecho. Por cierto, también es factible llegar al pico del infierno desde el collado Sarrettes, sumando a lo ya citado el paso de la brecha:

¿Hablamos de sensaciones? Tengo que reconocer que superada la mitad de la ascensión, no me hubiera hecho ninguna gracia verme obligado a retroceder por donde había subido. Sobre todo, porque destrepar una roca tan vertical e inestable es sumamente peligroso. Sin embargo, dado que la información que poseía no hablaba de ningún obstáculo serio y en ningún momento me sentí apurado, el trayecto resultó placentero, mas pienso que no estamos ante una vía demasiado recomendable. De hecho, no encontraremos por aquí nada similar a las multitudes que suben a Garmo Negro, ni siquiera la proximidad de quienes pretenden conquistar el pico del Infierno por su cara sur.

Aun siendo más duro, recomiendo el ascenso por la cuenca de Arnales, efectuando el retorno a través del collado de Pondiellos, algo más corto y cómodo. Track: 

https://es.wikiloc.com/wikiloc/spatialArtifacts.do?event=setCurrentSpatialArtifact&id=54194781

miércoles, 15 de julio de 2020

El circo secreto del Aspe. La Llena del Bozo

el Paso del Aspe, una vez franqueado.
el Paso del Aspe, una vez franqueado.



¿Escondido, secreto...? Nada de eso. Por el contrario, el circo del Aspe es muy visible, omnipresente desde la carretera que da acceso al puerto de Somport por la vertiente francesa. Pero tanto españoles como galos apenas suelen limitar su visita a los encantadores bosques de las Hayas y de Sansanet. Entonces, ¿cuál es el problema; qué es lo que impide la invasión turística, tan afín a escrutar cualquier rincón que se precie? Pues resulta que tan privilegiado paraje dispone de un buen cerrojo, en este caso conocido como Paso de Aspe. Ya sabemos que cuando al escenario le asignan nombre propio, es que de verdad tiene algo que lo distingue. En este caso, ni siquiera es cómodo llegar y aún menos atravesarlo; para la mayoría, la única opción de accedeer al Circo de Aspe pasa por el GR que transcurre entre el refugio de Lizara y Candanchú, pero en tal caso, solo se ve desde lo alto; un poco más cerca, eso sí, que desde las majestuosas cimas que lo circundan: el Aspe y sus dos vecinos, la Llena del Bozo (originariamente Liena de Elbozo) y Llena de la Garganta (antaño Liena de la Chaminera), topónimos que doy definitivamente por perdidos.

avanzando por el Circo. La Llena de la Garganta.

el Paso Nazapal y el curioso plegamiento sobre el que cabalga el GR.

recién nacida, la Gave de Aspe corre hacia el Atlántico. Aún le falta mucho, ¿no?

justo por esa terraza sobre el plegamiento discurre el GR...

...protegido casi hasta el absurdo, al menos en condiciones normales.

Aspe y Llena de la Garganta

espolón NE de la Llena del Bozo, mucho más herboso de lo que aquí aparenta.

Al Paso del Aspe se llega desde Causiat, en la cabecera del bosque de Sansanet o desde el circuito de fondo de Candanchú. Tras atravesar en suave descenso el hayedo, nos alzamos, rodeando alguna que otra cárcava, hacia el torrente que cae en cascada por la Chorrota. Sí, sí; por ahí hay que colarse, incluso cruzando el cauce en dos ocasiones. Un par de pasos apenas complicados de escalada entre los bloques y, algo más arriba, el ascenso por una ladera tumbada de yerba y rocas resbaladizas. Solo se requiere un poco de atención. Enseguida nos encontraremos en un plácido vallejo, surcado por la recién nacida Gave de Aspe. En ambas márgenes, yerba alta... húmeda las más de las veces... muy húmeda, incluso. De hecho, en mi última incursión, descubrí un nuevo uso para los bastones: sacudir previo al paso la vegetación para que perdiera algo de agua, irremediablemente predestinada a mis pantalones... remedio harto insuficiente, para mi tormento.


el valle de Aspe, siempre sumido en la niebla.


Si continuamos el ascenso por el fondo del valle, o bien por su ladera soleada en un vano intento de secar el atuendo, tropezaremos más arriba con la glera, ¡por fin algo seco!, oportunidad para descubrir las marcas características del GR, de claro y aconsejable trazado entre tanto derrubio. Dejaremos, pues, de lado los engorrosos accesos al collado entre el Aspe y la Llena de la Garganta, o al paso Nazapal, salvo que persigamos el ascenso a esas cumbres. Por el contrario, para alcanzar la Llena del Bozo basta seguir el sendero del GR hasta el collado de Esper y, desde allí, conquistar la cumbre sin dificultad por la cresta. Bonita, lógica y reconfortante ascensión de poco más de cuatro horas.

el espolón NE tiene desde aquí una vista fantástica.

collado de Esper.

edelweis.

ya cerca de la cima.

y ya casi arriba del todo. Aspe y Llena de la Garganta.

la niebla, compañera habitual del valle del Aspe.

el Circo, desde el GR.

desde esta perspectiva, el espolón carece de interés. Sin embargo, era mi objetivo inicial.

Llena de la Garganta y Llena del Bozo.

Para el retorno a Candanchú queda abierta una alternativa al paso del Aspe, con doble opción: bien seguir el GR, remontando unos 200 metros y mediante un largo rodeo que nos conducirá a la Estación a través de la pista del telesilla de la Tuca Blanca y el collado del Pastor; bien, más directamente, a través de los Lomeros de Esper. Esta última solución podría ser muy rápida y recomendable, a condición de conocer el terreno, ya que su única salida, en un paraje flanqueado por cortados inaccesibles, es por la conocida por los esquiadores como “diagonal de Esper” en el descenso de travesía libre de la Tuca Blanca por un itinerario no balizado ni preparado. Obviamente, esta opción también es válida en ascenso, pero nos perderemos el Paso del Aspe y el fondo del valle.

el valle de Aspe desde el GR, encima de los Lomeros de Esper.

Track de la ruta en: https://es.wikiloc.com/wikiloc/spatialArtifacts.do

ANEXO: El Paso de Aspe: 

Un estrecho sendero nos aproxima hacia el visible estrechamiento; se rodea una cárcava muy pendiente y se desciende hasta el cauce de inmediato. Hay que cruzarlo, lo que no suele suponer el menor problema (atención a posibles crecidas en un hipotético regreso). En seguida, nos colamos entre dos bloques por una estrecha separación (¿IIIº-?), con excelentes presas. Un poco más arriba, hay que superar una corta pared vertical con buenas y abundantes presas (¿IIIº-?), para desembocar en una badina, debajo de una hermosa cascada. Se cruza de nuevo el torrente. Es posible llegar hasta aquí por la otra margen (derecha), sin cruzar el riachuelo, pero en tal caso se requiere una progresión ya muy complicada sobre roca húmeda; por el contrario, los pasos indicados (máximo de IIIº-) están al alcance de todo el mundo y carecen de exposición.

Por encima queda la superación de una ladera tumbada de yerba y roca resbaladiza, lo cual es posible por diferentes puntos. Quizá la solución más segura estriba en utilizar una canal próxima a la pared que delimita el Paso, despreciando el más dudoso trajinar de piedra y yerba, siempre menos fiable. Se desemboca en un apacible vallejo.



sábado, 13 de junio de 2020

Pondiellos. Cresta oeste.


el Balneario de Panticosa desde la cumbre del Pondiellos.
Balneario de Panticosa desde la cumbre del Pondiellos. 

El collado de Pondiellos, entre la pesada mole del Garmo Negro y el pico de Pondiellos, es un lugar de paso. Y el pico de Pondiellos, a la derecha, una cumbre ignorada, muy a pesar de su patente presencia desde el Balneario de Panticosa. 

Peña Gabarda al amanecer.

Argualas y Garmo Negro.

Argualas.

En cuanto fue posible, tras el confinamiento que la covid19 impuso, y para estrenar la deseada libertad, ¿qué menos que acudir a uno de mis destinos favoritos, el Balneario de Panticosa. El proyecto, ascender al collado de Pondiellos (2819 m.) y allí, según las circunstancias, elegir destino. ¿Qué circunstancias? Pues el tiempo (pronóstico dudoso a partir de media mañana), condiciones de la roca, de la nieve... y, por supuesto, de mi estado personal, aunque tenía conciencia de haber abandonado el claustrofóbico encierro en una excelente forma física. De hecho, ascendí por el sendero a muy buen ritmo, hasta que a unos 2600 m., la nieve me frenó. ¿Los crampones?, imprescindibles. ¿El hielo?, revestido por una capa superficial deslizante y sin consistencia. Así que, directamente, me olvidé enseguida de tentar la marmolera suroeste del Infierno por alguna de las viras todavía sin ascender  [ https://rondapyrene.blogspot.com/2015/06/infierno-marmolera-suroeste.html ], pues se requiere una notable pérdida de altura y ya no disponía de tiempo suficiente. 


sector central de la cresta Sur.

sector inicial de la cresta sur; al fondo el Vignemale.

¿Arnales, por la cresta Sur? No es mala idea, pero algo incómoda por la travesía hasta el vecino collado de Saretas, a media ladera sobre una placa bastante empinada de hielo duro. Otro tanto a la vuelta, claro. ¿Y por qué no el pico de Pondiellos? Su cresta occidental fue antaño objeto de una de mis incursiones primitivas; hoy, cuatro décadas más tarde, aún perdura en mi memoria el recuerdo de una cresta tan acogedora como bonita, apenas sin dificultad. 


los ibones de Pondiellos desde el collado.

Infierno a la izquierda; Arnales a la derecha.

Argualas y Garmo Negro, desde la cumbre del Pondiellos. En medio se percibe la hoy conocida como Aguja de Pondiellos, que no tiene nada que ver con el pico del que trata esta entrada..

Y así es, tal como la recordaba. Tras unos pocos metros de terreno roto e inestable, la roca deviene excelente, de un granito donde solo algún que otro liquen podría molestar si se humedeciese. Pero hoy no es el caso y el cielo todavía aguanta. Un breve tramo andando, otro de elemental trepada y, muy pronto, un atrevido gendarme que precede a la primera de las dos exiguas brechas interpuestas en la cresta. Su escalada tan solo opone un metro (en singular) que podría llegar al IIIº. Nada más. Pero lo que falta en interés deportivo, sobra en regalada estética. Enseguida, un tramo algo enmarañado de bloques en los que sorprende su firme ensambladura. ¿Un extenso Iº, tal vez? Por fin, otro gendarme, hermoso, de índole similar al anterior y quizá un poco más severo. Queda al gusto de cada cual escalarlo o rodearlo por la izquierda, opción, cómoda, rápida y, al parecer, la más lógica. En el umbral de la brecha que se alcanza, nos unimos al sendero de la vía normal; tan solo restan unos metros en los que será necesario usar las manos ocasionalmente antes de acceder a la cumbre. No habremos precisado sino en torno a media hora de placentera correría. 


cima del Pondiellos; al fondo, el Vignemale; abajo, derecha el Balneario.

Arnales, cresta oeste.

Infierno y antecima oriental; su famosa brecha en la arista este no precisa necesariamente cuerda: https://rondapyrene.blogspot.com/2018/09/infierno-arista-oriental.html


Tendenera desde la cumbre.

ibones de Pondiellos; al fondo, entre nubes, Midi de Ossau.

La vía normal, orientada al norte, es muy corta, pero desagradable, ruinosa; siempre entre cantos inestables e incluso, peligrosos. Lo mejor es retornar al collado por la cresta; si así desearlo, solo unos metros por debajo del filo se pueden esquivar con toda facilidad las escasas dificultades que opone. Y, de paso, nos habremos ahorrado también la ya citada travesía horizontal. 


la cuenca de Arnales, desde la cima del Pondiellos.